Para obtener hielo seco, el Bióxido de Carbono (CO2)
se somete a un proceso de presurización y refrigeración convirtiéndolo
así a su estado líquido; posteriormente se reduce la presión con lo que parcialmente
se convierte en vapor y al reducir la temperatura de forma repentina (-78.5°C) pasa de estado líquido a
su forma sólida (nieve de hielo).
Una vez obtenida esta nieve de hielo, sufre un proceso de compresión
con lo que se obtiene el hielo seco en las presentaciones tradicionales : bloques, pellets o nuggets cilíndricos
en diferentes diámetros.